El llamado Comando Rodrigo Franco, fue un Comando paramilitar y escuadrón de la muerte que surgió y funcionó durante el gobierno aprista de Alan García (1985-1990). Nace como forma de eliminación y amedrentamiento de sospechosos de terrorismo ante la alarmante ola terrorista que se vivía en esos años en el Perú.
Fue duramente cuestionado no solo por amedrentar a los terroristas, sino también a críticos de la política antiterrorista, de la que ellos formaban parte y por cometer varios asesinatos. Debió su nombre a un funcionario público aprista, Rodrigo Franco, asesinado en Marzo de 1987, supuestamente por miembros de este grupo por denunciar actos de corrupción.
El informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación dado en el 2003, permite afirmar que los casos del frustado atentado contra el Diario Marka, el asesinato del abogado Manuel Febres Flores y el asesinato del líder sindical Saúl Cantoral Huamaní y Consuelo García fueron llevados a cabo por integrantes del llamado Comando Rodrigo Franco, y que estuvieron dirigidos por Agustín Mantilla, entonces ministro del Interior -con la probable anuencia del presidente Alan García- y que utilizó la infraestructura e información de ésta entidad.
El nombre del comando ha sido muy controversial, pues Rodrigo Franco fue conocido como uno de los pocos miembros del APRA considerados honorables a carta cabal, cuyo asesinato en 1987 aun no se ha podido esclarecer, siendo los dos posibles responsables el grupo terrorista Sendero Luminoso, o el mismo APRA (supuestamente a través de la misma gente que luego formó el Comando Rodrigo Franco). Por ello, se defiende el nombre mal llamado comando Rodrigo Franco o Comando Paramilitar Peruano de los ochentas